COMUNICADO: Azúcares añadidos a los yogures

  • Desde el CoDiNuCat apelamos a la moderación y rigor en la difusión de mensajes sobre los yogures con azúcares añadidos.
  • Se han orquestado campañas en contra o a favor de nutrientes sin tener en cuenta el valor de los alimentos o de la dieta en su conjunto y cuando en dietética y nutrición se habla sólo de nutrientes, podemos estar seguros  de que se ha entrado en un camino erróneo.
  • Como referentes en nutrición humana y dietética que somos, tenemos que educar y persuadir hacia un permanente cambio de unos buenos hábitos alimentarios sin confundir a la población.

Barcelona, 8 de octubre de 2018. Como Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Catalunya (CoDiNuCat) pedimos moderación y rigor en la difusión de mensajes por  parte de algunos medios y declaraciones de determinados “profesionales”  que demonizan el consumo de ciertos alimentos y pueden confundir al consumidor. Como ha sido el caso de la alerta sobre los yogures con azúcares añadidos para niños, creada por la publicación de un estudio reciente. Según esta investigación, publicada en la revista BMJOpen en Gran Bretaña, los yogures dirigidos a los niños contienen el doble de azúcar que los yogures naturales y son una fuente oculta de azúcares libres en la dieta infantil.

Desde el CoDiNuCat y la Sociedad Catalana de Alimentación y Dietética Clínica queremos hacer algunas puntualizaciones:

  • Primero se debe tener en cuenta que se trata de un estudio donde se recogieron datos de Gran Bretaña de 2016 y que, desde entonces el mercado en España ha cambiado, ya sea por una medida establecida por la AECOSAN o bien porque determinadas empresas sensibles con la mejora de sus productos han reformulado los yogures a menos porcentaje de azúcares añadidos que el sugerido por la AECOSAN.
  • Segundo, el estudio publicado es una investigación transversal, es decir, observacional, que no permite determinar causalidad. Es decir, no permite determinar que los yogures azucarados causen obesidad. Para determinar causalidad se deben hacer estudios de intervención y valorar si el consumo frecuente de yogures azucarados, por ejemplo, causan a largo plazo obesidad infantil. Hasta la fecha no hay evidencias científicas que lo demuestren.
Postura del CoDiNuCat sobre els sucres afegits dels iogurts

Sobre los azúcares de los yogures

Un yogur natural contiene entre un 4-6% de azúcares naturalmente presentes en el alimento y, este tipo de azúcar es el azúcar propio de la leche (la lactosa o bien ya convertido en ácido láctico) que no es perjudicial para el organismo, excepto si se tiene alguna intolerancia a la lactosa.

Si miramos el etiquetado nutricional de un yogur, no todo lo que figura como azúcares son azúcares añadidos. Podemos valorar los azúcares añadidos a partir de los azúcares totales: los azúcares añadidos es la diferencia entre los azúcares totales declarados en el etiquetado menos la aportación natural de lactosa, que sería entre 4-6 gramos por cada 100 gramos de alimentos.

Un yogur natural  contiene aproximadamente 5% de azúcares pero este azúcar no es añadido.

¿Qué son los azúcares añadidos?

En  España hay gran variedad de yogures con diferentes porcentajes de azúcares añadidos que van desde 0 hasta aproximadamente el 15-18%. La cantidad de azúcar que contiene la leche, el queso y el yogur natural es cero. Los yogures o leches fermentadas azucaradas declaran en su etiquetado tener entre 10 y 18% de hidratos de carbono (azúcares totales) según las diferentes marcas. Por lo tanto, si le descontamos el azúcar natural tendrá entre 5-12 g azúcares/ 100g (6,25-15 g por cada envase comercial, o sea entre poco más de una a casi 4 cucharaditas de azúcar por cada yogur comercial).

Hay que tener en cuenta que a más ingredientes agregados al yogur comercial más posibilidades hay de que este contenga más azúcar.

Sin embargo, vale la pena aclarar que la postura científica más reciente sobre los azúcares añadidos en niños nos dice que no se debería superar la ingesta de 25 gramos de azúcar al día (unas 6 cucharaditas aproximadamente) y se debería evitar dar azúcar a menores de 2 años. Y según la OMS se recomienda que las kilocalorías provenientes de los azúcares añadidos no superen el 10% de la ingesta total.

Ejemplo: 1 g de azúcar tiene 4 kcal. Si un niño necesita 1.500 kcal/día no debería consumir más de 150 kcal de azúcares añadidos, que si dividimos por 4 kcal que contiene 1 g de azúcar sería unas 9 cucharaditas.

Ahora bien, esta misma postura indica que el consumo de azúcares añadidos sería seguro dentro del contexto de una alimentación saludable y recomienda que seamos sensatos a la hora de incluir estos azúcares añadidos en la alimentación de los niños.  Este importante estudio insta a que en el caso de consumirlos, se haga a través de alimentos que contengan alta cantidad de nutrientes como pueden ser los yogures o leches fermentadas azucaradas.

Aunque no se puede generalizar y como dietistas-nutricionistas siempre recomendamos que se miren las etiquetas e insistimos que se debe saber que no todos los azúcares son azúcares añadidos. Desgraciadamente, se ha popularizado en internet la utilización de imágenes con terrones de azúcar junto al producto, los que contabilizan el azúcar natural del alimento confundiendo a la población e incluso a profesionales.

La industria alimentaria y los azúcares añadidos

Como profesionales de la salud, los dietistas-nutricionistas podemos y debemos promover el consumo de productos lácteos sin azúcar añadidos pero, a nivel individual se debe hacer un consejo individualizado, ya que podemos encontrarnos con que el comportamiento del consumidor no siempre sea lo que esperamos y que sea el propio consumidor quien le añada más azúcar que lo que podría contener un yogur comercial azucarado.

En algunos estudios, que han medido la cantidad de azúcar que le añadiría el consumidor a los yogures naturales sin azúcar añadido, se observó que la cantidad añadida era superior al añadida por la industria alimentaria y que el consumidor no es consciente de esta cantidad.

Sin duda, la industria alimentaria debe ser sensible a la repercusión que los azúcares añadidos tienen sobre la salud y, como se está viendo últimamente muchas empresas están haciendo un esfuerzo para reformular sus productos y mejorar el perfil nutricional reduciendo el contenido de azúcares añadidos. 

En España la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) llegó a un acuerdo con la industria alimentaria para mejorar la reformulación y la composición de los alimentos y bebidas que sean más saludables siguiendo directrices europeas.

Desde el CoDiNuCat esperamos que se llegue a un compromiso entre las empresas del sector de la alimentación y AECOSAN más adecuado y se vaya más allá de la reducción de un 10% como sucedió hace unos años con el contenido de sal del pan. El gremio del pan se comprometió a disminuir en un 30% el contenido de sal a lo largo de unos años. Esto contribuyó a que poco a poco el paladar de los consumidores se fuese adaptando y acostumbrando a un pan con menos contenido en sal. Con los azúcares añadidos se podría hacer lo mismo: acostumbrar al paladar de los consumidores, reduciendo de forma gradual su contenido en azúcar añadido. 

Sin embargo, cabe destacar que hay empresas comprometidas con la salud, la investigación y la innovación que ya han reducido los azúcares añadidos en cifras similares a los que algunos estudios proponen.

Los beneficios de los yogures

Los lácteos son alimentos muy nutritivos. De hecho, los productos lácteos y el yogur, en particular, son una fuente dietética importante de nutrientes esenciales y constituyentes bioactivos para la salud que son difíciles de obtener en una dieta donde el consumo de lácteos sea limitado o nulo. Recordemos que el yogur contiene fermentos vivos que lo convierten en un alimento único, ya que ayuda a mejorar nuestra microbiota (bacterias intestinales).

Además de ser una fuente de proteínas de alta calidad, los lácteos contienen una concentración importante de micronutrientes esenciales, tales como magnesio, fósforo, zinc, yodo, potasio, vitamina A, vitamina D, vitamina B12, y riboflavina (vitamina B2).

Sin embargo, el nutriente que por excelencia destaca en los lácteos es el calcio. La misma matriz de los lácteos facilita la absorción y aprovechamiento de su calcio. Pero ¿qué es la matriz del alimento? Los alimentos contienen una gran cantidad de nutrientes diferentes en una estructura compleja. La estructura de los alimentos y la naturaleza de los nutrientes que contienen, así como sus interacciones es la matriz alimentaria. Esta matriz puede contribuir a la digestión y absorción de nutrientes y alterar así las propiedades nutricionales generales del alimento. El contenido en lactosa, vitamina D, y caseína entre otros micronutrientes favorece a la absorción del calcio.

Recomendaciones dietéticas

Las diferentes guías alimentarias en el mundo recomiendan entre 2-3 raciones de lácteos al día. Se entiende que una ración de lácteos sería 1 taza (200-250 cc) de leche o yogur (2 envases comerciales de 125 cc cada uno). Estas recomendaciones específicas para los productos lácteos se basan en parte en la cultura y la disponibilidad, pero han sido diseñadas principalmente para cumplir con las necesidades nutricionales diarias. Sin embargo, las raciones recomendadas dependen de la edad y de la situación fisiológica de la persona.

Finalmente, cabe destacar que no debemos demonizar los alimentos ricos en importantes nutrientes como el yogur para contener azúcares añadidos. Debemos saber qué elegir y promocionar la realización de una alimentación saludable, rica en frutas, verduras, pan, arroz y pasta integral, frutos secos, pescado, carne blanca, aceite de oliva y lácteos como leche, yogur y quesos. No debemos ser extremistas. La moderación es la clave.

Finalmente, ante la menor duda sobre alimentación es importante consultar con un dietista-nutricionista colegiado (http://codinucat.cat/).

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